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Diócesis Católica de Little Rock
Publicado: December 28, 2026
El Obispo Anthony B. Taylor predicó la siguiente homilía el 28 de diciembre de 2025, con motivo de la clausura del Año Jubilar en la Catedral de San Andrés en Little Rock.

Cuando tú y yo decimos familia, normalmente pensamos en la familia nuclear de un marido, su esposa y sus hijos, aunque sólo 36% de las familias americanas son así. 28% de los niños americanos se crían por madres solteras, 30% de los adultos son solteros, algunos son viudas, otros divorciados o nunca casados, y desgraciadamente, hay muchos que viven en libre unión sin casarse. 10% de nuestros niños se crían por personas que no son sus papás, muchas veces por sus abuelitos.
Las familias se han vuelto muy complicadas y no sólo por motivos lamentables—por ejemplo, hay familias que han adoptado a niños. Y así se ve que no es la sangre compartida que nos hace una familia, eso es sólo nuestro abolengo. Lo que nos hace una familia es la fidelidad mutua, matrimonios arraigados en amor abnegado y niños criados por padres unidos, lo que significa también fidelidad a nuestro Señor Jesucristo. Es por eso que el matrimonio es sagrado y es por eso que la pérdida de unidad familiar es muy preocupante, y no sólo por motivos sociológicos sino también sobre todo por motivos de fe.
Hoy celebramos la fiesta de la Sagrada Familia, que es la familia nuclear de Jesús, María y José. Pero sabemos de las mismas palabras de Jesús que él considera también a nosotros como miembros de su familia, todos aquellos que hacen la voluntad de Dios: ¿Quién es mi madre, hermano y hermana? ¡Todo aquel que escucha la palabra de Dios y la cumple! Así que membrecía en la familia de Jesús no tiene nada que ver con abolengo — ¡ni siquiera José era su padre natural, él era el padre adoptivo de Jesús! La Sagrada Familia extendida, a la que pertenecemos nosotros, no se debe al código genético compartido sino a nuestro compromiso interior al Señor.
Cuando tú y yo decimos familia, normalmente pensamos en la familia nuclear de un marido, su esposa y sus hijos, aunque sólo 36% de las familias americanas son así.
Pues es obvio que la Sagrada Familia extendida así es la Iglesia, la comunidad de creyentes en la cual nosotros llegamos a ser hermanos y hermanas de Jesús, y así los unos con los otros — y es eso que hace muy escandalosos los conflictos y divisiones entre cristianos en el mundo de hoy y esas divisiones forman el obstáculo más grande a la evangelización del mundo de hoy. Nosotros los católicos formamos la parte más grande de la familia de creyentes — más que la mitad de los cristianos al nivel mundial — pero el resto de la familia cristiana es muy fragmentada y nosotros también debemos ser más unidos de lo que somos. Según ChatGPt, hay aproximadamente 188 denominaciones protestantes en los Estados Unidos, sin contar los miles de sectas únicas que no forman parte de ninguna denominación. Es obvio que nosotros tenemos el mejor abolengo — fundados directamente por Jesucristo en Pedro, 2000 años de sucesión apostólica ininterrumpida — pero lo que importa más es nuestra entrega al Señor, y estos hermanos separados creen en Jesucristo también, así que ellos forman parte de la Sagrada Familia de Jesús también. Por eso, al trabajar y rezar por la unidad de nuestras familias particulares, debemos trabajar y rezar también por la unidad de la familia de Jesús—nuestra familia—la Iglesia. Nuestra entrega a Cristo y a los demás es lo que nos hace Iglesia. Es por eso que la unidad de cristianos es sagrada y la fragmentación de la familia de Jesús — nuestra familia — preocupante, no sólo por motivos sociológicos sino también, sobre todo, por motivos de fe.
Así que al terminar este Jubileo de Esperanza, nos recuerda que debemos ser agentes de esperanza en un mundo que realmente necesita lo que Jesús nos ofrece.