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Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

Meditación



Jesús, en camino a su crucifixión y en medio de tanto dolor, encuentra a su madre por un instante. Ambos comparten el mismo dolor en una mirada: Jesús el dolor por su pueblo; María el dolor por su Hijo.

Jesús está a punto de culminar su misión al sacrificarse por el perdón de los pecados, mientras María recuerda aquellas palabras "una espada te atravesará el alma".

Sin embargo esa mirada de dolor, refleja al mismo tiempo el más grande amor y esperanza. Dios nos da la oportunidad de encontrarnos con Cristo y con su Madre y sentir el amor y consuelo que sólo Él puede ofrecer.

¿Cómo es nuestra mirada al encontrarnos con Jesús en nuestra vida diaria? ¿Refleja alegría nuestra mirada al ver el dolor ajeno? o ¿Refleja compasión, amor y esperanza? ¿Cuántas veces sentimos que el mundo se nos viene encima? ¿A quién recurrimos?

¿Nos dejamos consumir por los problemas? o ¿Confiamos en la voluntad de Dios? Depende de nosotros responder con un "sí" como lo hizo María y como lo hizo Jesús. Recordemos que incluso el mayor dolor puede ser consolado por una expresión de amor.

— María Velázquez
Secretaria, Oficina del Obispo