2020 — Teología III

Dc. Daniel Velasco Pérez, Iglesia de Santiago, Searcy

Atiende el Seminario de San Meinrad, St. Meinrad, Indiana

Mi discernimiento ha sido, sin duda, un camino interesante. Al reflexionar sobre los últimos tres años, puedo apreciar más la presencia de Dios en mi vida. A través de este camino, he sido capaz de ver la presencia de Dios en diferentes eventos específicos en mi vida.

En 2012, el Espíritu Santo conmovió mi alma, y empecé a reflexionar acerca de cómo más podía ayudar a mi comunidad y que más podía hacer para levantar el Reino de Dios. A la misma vez, empecé a pensar en mi carrera, y lo que yo quería hacer  para jubilarme a los 55 años, o tal vez  a los 50 años.

Tratando de escuchar a Dios y aún tratando de mantener mis planes de carrera, empecé a pensar sobre el diaconado porque ese ministerio me permitiría mantener mi trabajo, jugar al tenis, y tal vez me ayudaría lograr mis metas de carrera y de jubilación. No obstante, Dios estaba tratando de decirme algo diferente.

Unas semanas antes de participar en un retiro en octubre de 2012, empecé a tener una "emoción extraña". En ese momento, no podía expresar lo que era, sobre todo porque yo ya había servido en varios retiros. Unos días antes de comenzar el retiro, tuve la oportunidad de cambiar a un grupo diferente, ya que a ese grupo le faltaba una persona.

Le dije al administrador del retiro que me colocara donde Dios quería que yo estuviera y me dejaron en el grupo original. Durante el retiro, nos llevaron a la capilla para la adoración. Es difícil describir exactamente lo que pasó y no lo puedo explicar. No hubo ni truenos ni rayos. Allí, en ese momento durante la adoración, en el silencio de mi corazón, Dios estaba susurrando, y por primera vez, me di cuenta de que Jesús me estaba invitando a participar en su sacerdocio.

Ese momento fue impresionante. Empecé a sentir miedo, confusión; ¿era esto verdadero? Traté de entenderlo, pero a partir de hoy, no puedo. Desde ese momento en octubre de 2012, comenzó mi camino de discernimiento.

Es difícil creer que ya he concluido mi cuarto año en el seminario, y Dios me ha permitido ver toda su bendición, preparándome para este camino. Este año ha sido una gran oportunidad para aprender más acerca de nuestra fe, y sobre el amor que Dios tiene para cada uno de nosotros. Agradezco profundamente al pueblo de nuestra diócesis por su apoyo espiritual y económico.

Este verano estoy participando en la Experiencia Pastoral Clínica aquí en Little Rock. Este programa me ayuda a aprender más sobre cómo ser un buen pastor a personas de diferentes tradiciones de fe. Sigue mi camino hacia el sacerdocio. Tengo la bendición de contar con el apoyo continuo de los fieles de esta diócesis que están orando por mí y caminando conmigo en este viaje.

¡Qué Dios les bendiga a todos!