2020 — Teología IV

Dc. Daniel Velasco Pérez, Iglesia de Santiago, Searcy

Atiende el Seminario de San Meinrad, St. Meinrad, Indiana

Es difícil creer que pasaron cinco años en mi proceso de formación al sacerdocio y que fui ordenado diácono transitorio este mayo pasado. Es aún más difícil creer que mi ordenación al sacerdocio, si Dios quiere, se llevará a cabo en menos de un año a partir de ahora.

Al reflexionar sobre el tiempo desde que comencé a discernir mi llamado al sacerdocio, solo puedo decir que es toda la gracia de Dios. Mirando hacia atrás, recuerdo en 2012 que estaba dispuesto a escuchar la voz de Dios. Recuerdo que tenía tanto miedo de lo que significaba y, lo que era más importante, de lo que podía requerir. No hace falta decir que si me hubiesen dejado hacer todo esto solo, todavía estaría tratando de reunir la fuerza suficiente para avanzar al siguiente paso.

Pero estoy muy agradecido de que Dios haya estado presente para mí y me haya dado la fuerza para seguir adelante. Realmente puedo decir que mi respuesta a la invitación de Dios para servirlo ha sido toda gracia. Mi presencia aquí este verano sirviendo a la Diócesis de Little Rock como diácono de transitorio es un testimonio de la fuerza que Dios me ha dado para discernir mi llamado al sacerdocio.

Mi discernimiento ha sido, sin duda, un camino interesante. En 2012, el Espíritu Santo conmovió mi alma, y empecé a reflexionar acerca de cómo más podía ayudar a mi comunidad y qué más podía hacer para edificar el Reino de Dios. A la misma vez, empecé a pensar en mi carrera, y lo que yo quería hacer para jubilarme a los 55 años, o tal vez a los 50 años.

Tratando de escuchar a Dios y aun tratando de mantener mis planes de carrera, empecé a pensar sobre el diaconado porque ese ministerio me permitiría mantener mi trabajo, jugar al tenis, y tal vez me ayudaría a lograr mis metas de carrera y de jubilación. No obstante, Dios estaba tratando de decirme algo diferente. Unas semanas antes de participar en un retiro en octubre de 2012, empecé a tener una "emoción extraña".

En ese momento, no podía expresar lo que era, sobre todo porque yo ya había servido en varios retiros. Unos días antes de comenzar el retiro, tuve la oportunidad de cambiar a un grupo diferente, ya que a ese grupo le faltaba una persona. Le dije al administrador del retiro que me colocara donde Dios quería que yo estuviera y me dejaron en el grupo original.

Durante el retiro, nos llevaron a la capilla para la adoración. Es difícil describir exactamente lo que pasó y no lo puedo explicar. No hubo ni truenos ni rayos. Allí, en ese momento durante la adoración, en el silencio de mi corazón, Dios estaba susurrando, y por primera vez, me di cuenta de que Jesús me estaba invitando a participar en su sacerdocio. Desde ese momento comenzó mi camino de discernimiento.

Este verano, he estado sirviendo en la parroquia de San Rafael en Springdale, que también incluye servicio en algunas de las Misas en San José en Tontitown. No hace falta decir que no tenía idea de las muchas experiencias que encontraría mientras servía en estas comunidades extraordinarias. Me habían informado cuántos feligreses conforman la comunidad de San Rafael, pero me fue difícil comprenderlo antes de llegar allí. Realmente puede ser abrumador solo pensar en el tamaño de la comunidad parroquial y todas las necesidades que se presentan, pero es la gracia de Dios y la gran mentoría del Padre Connell lo que me ha permitido aprender y seguir enamorado de este ministerio.

A lo largo de todos estos años, Dios me ha permitido ver sus muchas bendiciones preparando su camino para mí en este viaje. Sigue mi camino hacia el sacerdocio. Tengo la bendición de contar con el apoyo continuo de los fieles de esta diócesis que están orando por mí y caminando conmigo en este viaje. ¡Qué Dios les bendiga a todos!

Si desea comunicarse con Dc. Daniel Velasco, por favor envíe un correo electrónico a Miriam Gallaher en la Oficina de Vocaciones o llámela al (501) 664-0340. Este artículo fue publicado el 17 de septiembre de 2019. Derechos de autor Diócesis de Little Rock. Todos los derechos son reservados. Este artículo podrá ser copiado o redistribuido con reconocimiento y permiso del editor.