Print 

Adoración ofrece tesoro inmenso

Published: August 24, 2016

In English

“La mayor historia de amor está contenida en una pequeña Hostia.” — Arzobispo Fulton J. Sheen.

En repetidas ocasiones el Papa Francisco ha exhortado a los fieles a pasar tiempo ante Jesús en el Santísimo Sacramento. En un mensaje reciente dirigido a aquellos que están preparándose para el Congreso Eucarístico en Génova, Italia del 15 al 18 de septiembre, dijo: “deseo exhortar a todos a que visiten — si es posible, cada día — y sobre todo en la dificultad, el Santísimo Sacramento del amor infinito de Cristo y de su misericordia, conservado en nuestras iglesias, y a menudo abandonado, para hablar filialmente con Él, para escucharlo en el silencio, y confiar tranquilamente en Él”.

Él se une a muchos que han llegado antes que él para resaltar los frutos espirituales de la adoración Eucarística. “La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto Eucarístico. Jesús nos espera en este sacramento del amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y abierta a reparar las graves faltas y delitos del mundo. No cese nunca nuestra adoración” (San Juan Pablo II, Dominicae Cenae, 3).

El Catecismo de la Iglesia Católica explica que Jesús está verdaderamente presente — cuerpo, sangre, alma y divinidad — en la Eucaristía (1374). Y esta presencia “comienza en el momento de la consagración y dura todo el tiempo que subsistan las especies Eucarísticas”.

Por lo tanto, la “Iglesia católica ha dado y continua dando este culto de adoración que se debe al sacramento de la Eucaristía no solamente durante la Misa, sino también fuera de su celebración: conservando con el mayor cuidado las hostias consagradas, presentándolas a los fieles para que las veneren con solemnidad, llevándolas en procesión en medio de la alegría del pueblo” (1378).

"¿Cuantos dicen ahora de Cristo: quisiera ver su forma, su figura, sus vestidos, su calzado? Pues helo ahí, a Él ves, a Él tocas, a Él comes. Él te concede no solo verle, sino comerle, tocarle, recibirle dentro de ti" — San Juan Crisóstomo.

Jesús dice a sus discípulos: “Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo” (Mateo 28,20). A través de la Eucaristía Él ha cumplido su promesa de una manera palpable e íntima.

“Puesto que Cristo iba a dejar a los suyos bajo su forma visible, quiso darnos su presencia sacramental; puesto que iba a ofrecerse en la cruz por nuestra salvación, quiso que tuviéramos el memorial del amor con que nos había amado "hasta el fin", hasta el don de su vida. En efecto, en su presencia Eucarística permanece misteriosamente en medio de nosotros como quien nos amó y se entregó por nosotros y se queda bajo los signos que expresan y comunican este amor” (catecismo, 1380).

Durante este Jubileo de la Misericordia, el Papa Francisco ha ofrecido una invitación especial para que nos reconciliemos con el Señor, aceptemos su misericordia y extendamos esa misericordia a los demás.

Clave entre sus sugerencias es pasar tiempo con el Señor en el Santísimo Sacramento. De hecho, durante la Cuaresma él les pidió a las parroquias en todo el mundo que apartaran un día entero (24 horas consecutivas) para ofrecer el sacramento de la reconciliación y la adoración Eucarística.

Parroquias católicas en todo Arkansas ofrecen adoración Eucarística, muchas 24 horas al día. Si usted no ha participado en la adoración Eucarística en mucho tiempo o nunca antes, lo invitamos a que venga y participe. Visite nuestro horario de adoración para encontrar una parroquia cerca de usted que ofrece esta devoción.

“¿Te das cuenta de que Jesús está ahí en el tabernáculo especialmente por ti, por ti solamente? Él arde de deseo de entrar a tu corazón…” — Sta. Teresa de Lisieux.