2026 — Filosofía I

Thomas de Prez, Iglesia del Inmaculado Corazón de María, North Little Rock

Atiende la Casa de Formación en Little Rock

Siempre he creído que una de las formas en que Dios nos habla es a través de las personas. Creciendo en diferentes estados, esa oportunidad de encontrar a Cristo a través de otros ha estado constantemente presente. Empecé a pensar en el sacerdocio cuando era joven, ya que algunas personas bromeaban acerca del asunto. Aunque probablemente no fue en serio, esa idea nunca desapareció.

Crecí en una familia Católica muy devota que participaba mucho en la Iglesia, donde quiera que viviéramos. Fue a través de mis padres y de la escuela Católica que aprendí los fundamentos de la fe. Después de recibir la primera Comunión, pude servir en el altar, un trabajo que siempre había deseado. Como monaguillo, aprendí cómo el sacerdote sacrifica sus propias metas personales por el bien de Cristo, lo cual fue inspirador para mí. Por primera vez, les dije a los demás que quería ser sacerdote. Respondieron que orara seriamente al respecto. Me sentí emocionado por el asunto. ¿Era mi vocación realmente ser sacerdote?

Mientras vivía en Wyoming, asistimos a una pequeña iglesia llamada Nuestra Señora de Fátima. Aunque no era grande, tenía una comunidad vibrante de gente que amaba su fe. Fue aquí donde conocí a mis futuros padrinos de confirmación, un diácono y su esposa. Mirando hacia atrás, puedo decir con certeza que Dios los puso en mi vida para mostrarme lo que realmente es el servicio abnegado. A través de la misa diaria, la clase de religión y la asistencia constante a los eventos de la parroquia, mi decisión de orar y escuchar a Dios fue fortaleciendo.

Nos mudamos a Arkansas en el verano de 2013. Mi familia había oído hablar de Catholic High en Little Rock y querían que continuara mi educación Católica, ya que Wyoming no tenía preparatoria Católica. Empecé a ir al ministerio de muventud Católica de Inmaculada Concepción para encontrar nuevos amigos y ver cómo era un grupo juvenil. Fue allí donde aprendí por primera vez sobre las conferencias de jóvenes de Steubenville.

La conferencia es un retiro Católico para estudiantes de preparatoria centrado en la Eucaristía. Había participado en varios retiros antes, así que me inscribí pensando que esto no sería diferente. Para mi sorpresa, Steubenville fue muy diferente, en un buen sentido. Estuve con miles de jóvenes Católicos que compartían el mismo amor por Cristo y querían conocerlo más profundamente.

La mejor parte fue el sábado por la noche, cuando adorábamos ante el Santísimo. Yo no sabía que la hora santa de Steubenville seguía con una procesión en oscuridad en la que el sacerdote llevaba la Eucaristía alrededor de la arena con una sola luz alumbrando la Eucaristía. Durante estos momentos, sentí algo que realmente no puedo describir. Solamente sabía que en el momento en que Jesús me pasó en la procesión, fue cuando Dios me estaba llamando al sacerdocio.

Esa sensación nunca desapareció a pesar de que han pasado cuatro años. Al ingresar en el seminario, sé y confío en que Dios está conmigo a lo largo de este camino vocacional, ya que Él está con todos nosotros. Con su gracia, espero completar este camino, para poder servirlo con la labor que me ha encomendado.