2023 — Filosofía IV

Mark Johns, Iglesia del Santísimo Sacramento, Jonesboro

Atiende el Colegio Seminario de la Concepción en Conception, Missouri

Tuve mis primeros pensamientos sobre el sacerdocio cuando tenía unos cinco años de edad. Era por ese entonces cuando mi hermano mayor, Mike Johns (ahora Padre Mike Johns), comenzó a hablar de estudiar para el sacerdocio él mismo. Recuerdo claramente haber pensado seguir el ejemplo de mi hermano mayor y ser sacerdote también.

No recuerdo realmente haber pensado mucho más sobre el sacerdocio hasta que, estaba en el sexto grado. Mi hermano mayor se fue de verdad de nuestra casa para ir al seminario. Me molestó que se fuera de casa y eché la culpa al sacerdocio. Yo no podía entender por qué quería irse de la casa sólo para ser sacerdote.

Después de que mi hermano se fue para el seminario, empecé a prestar mucha atención a mi párroco, el Padre Mark Wood. Me di cuenta de que era unas de las personas más llena de alegría que había conocido. Empecé a ver que el sacerdocio no era tan malo después de todo, y antes de darme cuenta, estaba yo entreteniendo la idea de ser sacerdote.

No obstante, empecé a considerar en serio el sacerdocio en mi tercer año de la preparatoria. En esta etapa de mi vida, estaba tratando de decidir si debería ir a la universidad y eventualmente casarme, o ir al seminario y estudiar para el sacerdocio.

En ciertos momentos, me parecía muy claramente que el Señor me llamaba a ser sacerdote; pero en otras ocasiones, sentí que debía ir a la universidad, por si acaso no me gustaba el sacerdocio. No confiaba lo suficiente en el Señor para saber que no me desilusionaría. No estaba dispuesto a dejar que Él se encargara de mi vocación.

Habiendo nacido el quinto de ocho hijos, tengo un gran aprecio de las familias grandes, y esperaba yo tener mi propia familia grande algún día. A pesar de que era consciente de que Dios probablemente me estaba llamando al sacerdocio, pensé que la única manera en que iba a ser feliz era yendo a la universidad y casarme.

El verano antes de mi último año de la preparatoria, decidí asistir a un retiro con todos los seminaristas de Little Rock. Durante este retiro me encontré con el Señor de una manera especial. Él me reveló un breve vistazo de Su amor por mí, y me di cuenta del mucho interés que el Señor ha tomado en mi vida, y lo mucho que ha estado involucrado en ella.

Después de esta experiencia, empecé a asistir a Misa todos los días, y, finalmente, a través de la oración, aprendí a poner mi confianza en el Señor, sabiendo que Él nunca me desilusionará. Por fin pude decir "¡Sí!" al llamado del Señor, y a Su plan para mi vida.